Hace un tiempo me sorprendía, pero ya no. A las porteñas se les metió en la cabeza que la carne es mala - la de vaca, es la peor - y se dedican a la lechuguita, al tomatito, al zapallito. Está de moda ser vegetariana.
"Con la carne me siento pesada", dice la flaca translúcida. Tiene una anemia avanzada y se le ven las venas a través de las sienes, pero ella está chocha. Pescado, puede ser. Pero no lo sabe cocinar, no sabe dónde comprarlo, no sabe comerlo. A veces come sushi con Kani-Kama, pero la suma de los deliveries se los lleva el restaurant chino donde pide brotes de soja y tofu, pica menos de la mitad de la porción y la mete en la heladera para tirarla a la busura recién 3 semanas más tarde.
Tampoco come pollo, porque fuera de la plancha no sabe cómo hacerlo, y se le llena el 2 ambientes de humo.
Ella tampoco come huevos como debería. Ignora las artes de la tortilla. Nunca en su vida vio cómo un paquete de harina muta en un kilo de pan. No sabe escabechear la berenjena o glasear la cebolla. Nada.
Tampoco se hace ensaladas con arroz, con fideos, con trigo. Nunca en su puta vida usó un wok, ni salteó con soja. No tiene la más mínima idea de cómo hacer un risotto. Ignora la salsa de tomates casera, picando el tomate, las profundidades que deja en la nariz el ajo. Compra puré Maggi.
O sea que come ensaladas y queso. Y tampoco se da gustos comprando Brie o Camembert.
No sabe que poniéndole hongos a una salsa la misma se glasea, y queda bárbara.
En fin, como no sabe comer ni cocinar, dice que es vegetariana, y no es más que una boluda infeliz que después le llora su insatisfacción constante al psicólogo.
Y se prende un Marlboro, y te llena de olor a alquitrán, iódo, nicotina y amoníaco. Porque ella, tan natural, que siente asco ante un churrasco, sin embargo fuma por los codos y huele a marinero sin importar qué fragancia le hayan traído del free-shop en su último viaje.
Habiendo dicho esto, brindo por las chicas que no le hacen asco a los placeres mientras sí se lo hacen a los más horrendos vicios. Que vivan las chicas contentas y saciadas, como sea.
* Contraejemplo de esta descripción a mi amiga Daiana, vegana auténtica, que domina las artes del morfi y se arma los puchos de tabaco. Aprendan, tilingas!

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Acá podés dejar tu impresión de este post. Sólo te pido que lo hagas de la manera más civilizada posible. Siempre es mejor identificarse que firmar como Anónimo: la idea de dejar comentarios es participar de un debate.