La nota advierte que en Argentina ya hay casos de "crackberry", la manía compulsiva de chequear constantemente el chat, los mails, Twitter, Facebook y la mar en coche.
En el artículo en cuestión, podemos enterarnos de que muchos ya llaman BB a su BlackBerry. El "bebé" es una extensión de la mano que los gobierna, para otras. Leemos en el informe el caso de Mariela, 25 años, productora de radio:
"No sé si podría vivir sin él"(...) "No lo apagué nunca, obvio"(...) "¿Por qué me desconectaría?"Hace falta leer la nota para encontrar varios casos parecidos, que vaya a saber por qué son todos de mujeres profesionales. Explica muchas cosas el testimonio de Pablo Simone, psiquiatra del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) citado en la nota:
"(Simone) Explica que se trata de una dependencia afectiva porque se idealiza un objeto: "Tiene un potencial adictivo muy fuerte por la inmediatez que ofrece. Además, porque es un aparato que nos comunica y no replantea, no señala una falta, no nos confronta con nosotros. Simplemente nos conecta rápido con otros, nos obedece. (...) El abuso va en detrimento del encuentro afectivo con otras personas y con uno mismo". Entonces, parece tomar sentido la sensación de soledad de Julieta que, aún rodeada de amigos, si se cae el sistema de BlackBerry siente el vacío de la incomunicación porque "nadie le contesta".Por si no lo sabía, entérese lector de WSK: hace unos días se cayó la red de comunicaciones de Research in Motion, la compañía creadora del bebé. Durante más de tres días los usuarios de estos productos caminaban perplejos por la ciudad como si fueran dioses que súbitamente se enteraban que su condición había cambiado y que ahora eran humanos, meros mortales. Otro profesional que habla en la nota explica qué tipos de personalidades se prestan a estas conductas:
"En general, son personalidades vulnerables, les resulta difícil el vínculo con los otros y prefieren replegarse, ensimismarse aunque en apariencia dispongan de muchos contactos"Está claro que los profesionales de la salud mental están al tanto de estos fenómenos, porque con ellos pagan sus cuentas. Lo que deja perplejo a quien escribe, es el hecho de que estos fenómenos tan ridículos no sean advertidos directamente por quienes los padecen. ¿No debería ser muy evidente la estupidez que implica sentirse solo por la caída de uno de docenas de medios de comunicación interpersonal? Ya que, caído y magullado el bebé, se puede todavía usar una computadora y por medio de ella el chat, el Facebook o el mail, un teléfono celular, uno público o de red, un fax, usar la radio para mandar mensajes, o hasta usar cartas y telegramas como un último recurso.
Mariela, de 25 años, dice que no podría vivir sin un teléfono. ¿Acaso no pudo vivir hasta el momento en que se lo compró? ¿Acaso es idiota que no puede vivir sin un aparato en la mano?
Lo peor para quienes padecen del crackberry, las que llevan el bebé metido en el cerebro, es que pierden la escala de valores de las cosas que realmente importan en la vida y un día se dan cuenta que están siempre online, pero perdieron el enlace. Y no hay cosas más caras en la vida que perder el abrazo de quienes nos quisieron.
Un poco de humor, para variar, el genio del stand up, Jerry Seinfeld, describiendo a las locas del bebé.

Imaginate cuando hagan los BB con forma y funciones de vibrador desplegable... Bird .-)
ResponderSuprimir