domingo, 19 de septiembre de 2010

Campaña de recolección de firmas para que las Abuelas reciban el Premio Nobel de la Paz

No creo mucho en los premios Nobel, y menos en los de la Paz. Alfred Nobel, el hombre que bautizó este certámen, fue el inventor de la dinamita y un próspero fabricante de explosivos y armas. Y terminó sus días como petrolero.
A lo largo de su historia, puede verse que en algunos casos este premio reconoce a gente que ha hecho mucho por la paz, pero también lo ha recibido mucha gente que ha resuelto guerras que ellos mismos habían generado.
Entre algunos de los hijos de puta que recibieron el premio Nobel de la Paz está Henry Kissinger y Mijail Gorvachov, el ladrón más grande que padecieron los rusos.  También recibieron este premio el presidente de EEUU Barack Obama, comandante en jefe de dos ejércitos de ocupación, y la cúpula del partido racista Likud, que gobierna Israel a costa de someter al pueblo palestino a un genocidio acallado por la prensa internacional.
También hay un premio argentino que se olvida muchas veces, Carlos Saavedra Lamas, canciller de Agustín Justo, que fue mediador en la guerra del Chaco. Otros que justamente recibieron el reconocimiento fueron Adolfo Pérez Esquivel y Sean Mac Bride, un referente en la lucha por mejores medios de comunicación.

A pesar de no creer demasiado en estos premios, sumé mi firma al petitorio para que este año sea otorgado a las Abuelas de Plaza de Mayo, que llevan incansablemente la tarea de devolver la identidad a los más de 300 chicos y chicas que hoy adultos ya, todavía viven con una falsa identidad.

Haciendo click acá puede sumarse al petitorio.

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