- ponga un fierro con ganchos sobre el tablero de su vehículo.
- choque de frente contra algo, de forma tal que el gancho entre
por su nariz hasta el fondo. Asegúrese de que su tabique se rompa.
- luego salga de allí fuertemente, introduzca dos tubos de goma hasta su cerebro, deje enfriar y sirva.
Si el dolor de hueso predomina sobre el dolor de carne sangrante,
tome helado. Si se ahoga en su propia sangre, inhale por la nariz y
escupa garzos rojinegros.
Si estornuda, no vista zapatillas blancas.
Putee a Dios y María Santísima.
Espere
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