martes, 15 de junio de 2010

Historia de mi alergia


Bronquios. La historia de mi alergia empezó hace tiempo. A los siete u ocho años presenté síntomas prehistóricos de mi condición actual. Las primeras manifestaciones no fueron en las vías aéreas superiores (léase, en la nariz) sino en los bronquios. Nadie en mi casa fuma ni fumaba entonces, pero en algunas noches de invierno, especialmente cuando nos quedábamos a dormir en la quinta que mis viejos tenían por entonces en Pilar, el frío húmedo de la niebla de campo hacía que se me cerraran y mi viejo tuviera que llevarme a la salita por una inyección de cortisona.
La sensación del broncoespasmo es horrible. Uno abre y cierra la boca inhalando aire, pero no respira. Sentís una sensación de ahogo sin estar bajo el agua. De la garganta hacia abajo, sentís el aire chiflando por los espacios minúsculos que quedaron sin cerrarse; te sentís uno de esos muñecos de goma que hacen ruidos cuando los aplastás, esos que les dan a los bebés.
Cuando tenés un ataque de broncoespasmo no alcanza el aire que puede entrar por la nariz. Después de un rato de respirar por la boca, la garganta se irrita y comenzás a toser, a veces de forma muy violenta. Cuando esto pasa sentís un dolor en el pecho muy feo, que es el dolor de tus bronquios a medio cerrar expuestos a la presión del espasmo. La agitación se acelera en parte gracias a los nervios que genera la sensación de ahogo constante. Experiencias como ésta pueden llegar a ser traumáticas para un niño o niña, sobre todo si no están acostumbrados a los síntomas del asma y tienen de forma esporádica ataques de este tipo. Las primeras veces nadie sabe muy bien qué hacer.
A los 10 años, mi vieja se puso new-age y me insistió para que hiciera yoga. La verdad es que yo no sabía respirar por la nariz. Empecé con yoga en la sede de la Fundación Indra Devi, en la calle Echeverría, en Belgrano. Mi abuelo me llevaba todos los sábados a la mañana y me traía de vuelta. Mientras me esperaba, leía o se iba a caminar por Belgrano, barrio que le encantaba y que recordaba de los tiempos en que había vivido allí.
En yoga aprendí a controlar la respiración. Nada menos. Lo cierto es que no todo el mundo puede controlar de manera inconsciente su respiración. Basta con mirar a algunas personas que respiran por la boca todo el tiempo. Después de aprender esto me aburrí fácilmente del yoga, y me dediqué a callejear con mis amigos y frecuentar negocios de cómics y colegios de chicas.
Nariz. Apenas pasada la pubertad, y ya siendo un maestro en el fino arte de respirar por la nariz, los fríos invernales en el campo desataron nuevamente la irritabilidad de mis mucosas. Esta vez fue en la nariz.
Los síntomas de la alergia perenne, o crónica, son: secreción nasal desmedida en forma líquida, estornudos violentos, picazón en la piel, lagrimeo. En mi caso, y con un poco de tiempo, se me fueron sumando otros, y cerca de los 15 años también experimenté escalofríos, espasmos corporales junto a los estornudos, colapso total de las fosas nasales. Las consecuencias también traían complicaciones. Los escalofríos no son en realidad piel de gallina, sino las ganas de estornudas incontenibles al entrar en contacto mínimamente con algo apenas frío. Por caso: puedo estar vestido de pies a cabeza, abrigado, y tener una mano o un pie o un codo expuesto al aire frío, que alcanza para empezar a estornudar de forma violenta.
Los estornudos junto a los espasmos corporales traen consecuencias chistosas, en el mejor de los casos, y graves, en el peor. Cuando estornudo, lo hago con muchísima fuerza. No se mueve solamente mi torso, achís, y se acabó. Estornudo con el diafragma, pero también con los brazos, los abdominales, los muslos, las pantorrillas. Es como si una corriente eléctrica se disparara por mi espina dorsal generando una súbita e incontrolable contracción de todos los músculos. Este espasmo generalizado, que dura apenas un segundo, requiere gran cantidad de sangre. Inmediatamente después de cada estornudo la presión me baja y la fuerza de mis miembros se reduce. Calambres y dolores musculares se apoderan de mí. En estos casos, me duele absolutamente todo.
Estornudos tan violentos generan un spray de mocos incoloros en la dirección en la que ponga la nariz. Si la tapo con un pañuelo de tela, éste queda inmediatamente empapado. Si uso uno de papel tissue, la fuerza del aire que sale de mi nariz lo destroza, y los mocos lo atraviesan.
Cuando esto ocurre también se me va la visión por una fracción de segundo en la que todas las imágenes se funden en un brillo, similar al que nos queda cuando nos dan un flashazo muy fuerte.
Por todo esto trato de no conducir autos cuando estoy con un ataque de alergia, porque podría chocar con mucha facilidad.
Después de un ataque, que suele durar dos días, la nariz y el labio superior quedan totalmente irritados, escamosos, despellejados y rojos. Mi espalda y hombros, totalmente contracturados. Mi estado de ánimo y mi sentido del humor, totalmente destruidos.

Garganta. Varias veces me hice las pruebas con reactivos de alergias. Quien se las hizo con resultados positivos sabe bien lo molestar que pueden ser. Consiste en poner ambos antebrazos hacia arriba, con las palmas extendidas, como si un cura del siglo pasado fuera a darnos con una varilla por hablar en clase.
En la delgada piel de los antebrazos, el médico deposita dos filas de gotas con extractos de aquellos alérgenos más comunes: plátano, ácaros, pelo  de perro, de gato, polvo de estrellas. En total son unas 30 gotas. Una vez dispuestas las dos filas de gotitas, el médico toma un alfiler y pincha la piel en el centro de cada gota. El pinchazón no es violento, sino apenas un raspado de la piel. Acto seguido, la tortura.
Según el caso, alcanzan entre 20 y 30 minutos para que la piel reaccione con una roncha con aquellos alérgenos a los que se es sensible. Sin embargo, el doctor puede olvidarse de usted en la sala de espera, y dejarlo una hora resistiendo los impulsos sobrehumanos de rascarse las ronchas molestas.
Las 3 veces que me hice la prueba, me dio parecido. Soy alérgico a los ácaros, al polvo, a los hongos, a los pelos de animales, al polvo de plátanos, etc. Otra prueba que me realicé en otro momento me indicó que soy alérgico a ciertos derivados del petróleo y conservantes, algo que comprobé un día que le puse mayonesa marca patito a una milanesa, en el comedor del colegio. En esa ocasión se me cerró la garganta, aunque no llegué al punto de tener un edema de glotis. Mi viejo sí llegó a ese extremo y casi se muere ahogado un par de veces en las que comió ananá, fruta tropical que le cae como criptonita. El humo de aceites (como el que dejan colectivos y motos de dos tiempos) también me da alergia. No hay caso.
Loratadina. El santo remedio para la alergia… no existe. La alergia es una reacción desmedida del cuerpo a sustancias que el sistema inmunológico reconoce como dañinas o tóxicas. Como el sistema inmune no entiende de razones, no hay otra cosa que hacer que engañarlo, “adormeciendo” los receptores que disparan la respuesta inmune en el cerebro. El más común de esos remedios se llama Loratadina (con nombres comerciales como Aerotina, Serralsina, Lotan, Benadryl, entre otras).
Tomé este remedio durante más de seis años. Era vital tenerlo cerca, y llegaba a comprar de a 60 dosis para que me duraran todo el otoño. Estas pastillitas amenazaban con terminarse en los peores momentos, y es ahí cuando se me disparaba la rinitis. Vacaciones, antes de un examen, en la facultad. Una molestia tremenda.
A mediados de mayo de este año, después de mucho pensarlo, decidí dejar de tomar este remedio. Estaba experimentando algunos  efectos adversos. Los más frecuentes son fatiga, cefalea, somnolencia, boca seca, náusea, gastritis y erupción cutánea. Yo experimentaba los primeros tres constantemente.

4 comentarios:

  1. Hace alrededor de 6 meses que siento al respirar que el aire entra x la nariz frio desde las fosas hasta un poquito antes de llegar a garganta. Entra tan libre que me duele! Me pueden ayudar? Soy asmatica. Gracias.

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  2. He sentido en estos dias ese dolor insoportable al estornudar, es algo irresistible despues de cada estornudo dura aproximadamente 3 segundos,parecido a una descarga electrica que empieza en el cuello y se extiende a la espalda y brazos, no se que sea pero es horrible y me espanta un poco.

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  3. Sí, a mí me pasaba algo así. Me sigue pasando, sólo que el estado de congestión nasal ya no me dura tanto ni se me tapa la nariz. Cuidado, no conduzcas cuando estás así.

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