viernes, 25 de junio de 2010
Homenaje a Carlos Gardel en el cementerio de la Chacarita
Ayer desperté con ganas de comer pizza de barrio, de la buena. Justo me acordé que era 24 de junio, aniversario de la muerte - hecho cuestionable - de Carlos Gardel, el Morocho del Abasto, el Zorzal Criollo, el Mudo.
Se cumplían 75 años del paso a la inmortalidad del primero y el mejor cantante del tango de toda la historia. Así que fui a sacarle algunas fotos a los locos de Carlitos, los Gardelianos, club de fans sin sede que todos los años le hacen el aguante en su bronce de Chacarita. Por cierto, nunca lo había visitado, y me encontré con una estatua brillante y hermosa, cuidada. Es conocida como "el bronce que ríe", y no falta razón para pensar eso.
En su mano, eterno, el pucho del hombre que está en el corazón del pueblo y no espera nada, porque ya no está. Se fue envuelto en la tragedia. Nos dejó algunas de las canciones más lindas del género y de nuestra lengua, como esta, esta y esta otra.
La historia terminó enfrente, en El Imperio de la Pizza, con una porción de muzza y faina y un vaso de moscato carlón.
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