martes, 29 de diciembre de 2009
lunes, 28 de diciembre de 2009
La mejor parte del amor, por Sandra Russo
Lo innombrable del abandono es el desamor. Cualquiera que haya sido abandonado en una circunstancia amorosa sabe que lo anímicamente intragable del abandono es el desamor. Una de las razones que siempre esgrimieron las Abuelas como motores de su búsqueda es hacerles saber a sus nietos que fueron bebés muy deseados y amados por sus padres y sus familias. Quieren hacerles saber algo que puede curarles un trauma y sanarles la vida.
Cuando esos bebés llegaron a la adolescencia, cuando pudieron hacer lo que un niño pequeño no puede, muchos hijos adoptivos fueron por sí mismos a la sede de Abuelas. Querían saber si eran hijos de desaparecidos. Buscaban su identidad, pero también buscaban, probablemente, ese consuelo terrible: no haber sido bebés abandonados, sino víctimas de crímenes políticos. Esto no tiene nada de ideológico, en principio. Se trata más bien de distintas dimensiones del amor y el desamor. Nuestras vidas penden de esas nociones. Nuestros dolores y pasiones nacen allí, a la sombra de cómo fuimos o no fuimos amados.
La idea que tenemos del amor, eso que reconocemos en los otros y en nosotros mismos como amor, no puede germinar en la mentira, sólo en la libertad. Nadie puede obligarnos a amar. No podemos tampoco obligarnos a nosotros mismos a hacerlo. Es un sentimiento que está fuera de nuestro control, que aparece y también desaparece, pero que suponemos sólo posible entre criaturas libres. Cuando la mentira atraviesa la circunstancia amorosa, no hay amor. Hay manipulación.
La manipulación en el amor, sin embargo, no es cosa extraña. El mercado Vero Peso, en la desembocadura del Amazonas, es enorme y extraordinario. Hay interminables filas de puestos que venden los mangos más grandes del mundo, pescados de diseños exóticos, instrumentos musicales de madera maciza. Allí hay un sector de hechiceras que vende frasquitos de esencias y aceites para curar la salud y para recuperar o afirmar el amor. Esas mujeres de etnias amazónicas la agarran a una de la pollera cuando pasa, le ofrecen felicidad. Un embrujo no es otra cosa que manipulación. O simulación.
Traje de allí un pequeño volante que no es indígena, es afro. “Mae Triana Cartomante Exotérica” se llama la mujer vidente. Promete traer a la persona amada rápido, “amarrada a tus pies”. El amarre es un tópico de la hechicería. Hay brujas urbanas en todo el mundo especializadas en amarres. Los amarres pretenden reemplazar al amor por fascinación. Ese es un truco posmoderno. Una prestidigitación tecnológica que hace llamar amistad a lo que pasa en Facebook. Es un atajo virtual para el atajo que siempre en todas las culturas se buscó: tomar por amor un sentimiento sintético que no se regocija en el bienestar del ser amado, sino en la propia necesidad de conexión.
A fin de año la palabra “amor” se multiplica. Son palabras. Las palabras tienen la particularidad de ser nada menos y nada más que palabras. Pueden ser decisivas o intrascendentes, pueden estar llenas o vacías.
Venimos terminando un año en el que las palabras fueron aligeradas, violentadas, subvertidas por el establishment. Se llegó a tal extremo que tuvimos que escuchar, como una reivindicación política de la mentira, que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son nuestros hijos. Llama muy poco la atención que la lucha de las Abuelas sea cuestionada desde sectores golpistas que participan del juego democrático justo cuando esa lucha roza a una mujer muy poderosa. Cuando roza al poder. Eso pasa no inadvertido, sino no dicho.
Este año se puso en jaque a los derechos humanos. La primera en hacerlo fue Susana Giménez, entretenedora exquisita para la videopolítica. “Esa estupidez de los derechos humanos”, dijo aunque quedó sonando la otra parte de la frase, “el que mata tiene que morir”. Después se cuestionó a las Madres y a las Abuelas por la ley de ADN y se alzó nuevamente la frase hecha de que “los derechos humanos son sólo para los delincuentes”, y no para las víctimas de “la inseguridad”. Las coberturas políticas y policiales se entremezclaron. Abel Posse tuvo que renunciar, pero pasamos por el trance de tener unos días un ministro de Educación porteño que volvió a reivindicar el terrorismo de Estado. El huevo de la serpiente se instala en muchos nidos.
Nuestra veta fascista tiene sus dirigentes, pero tiene también muchos voceros en las calles, hombres o mujeres comunes y corrientes que de pronto se entreveran en conversaciones en las que piden matar a unos cuantos. La muerte es una de nuestras tradiciones. Una pulsión argentina que se regodea en soluciones finales. Matarlos a todos es una ilusión degenerada.
Hubo una época bastante reciente en la que los mataron. A todos los que pudieron. Hubo uno o dos años, durante y después del Juicio a las Juntas, en los que el horror sacudía las almas. Habían hecho cosas como tirar a la gente viva de los aviones o como asesinarla y robarse a sus hijos. Eso no es de izquierda ni de derecha. A veces uno se pregunta, en este país jodido, si acaso es de izquierda o peronista haberse quedado atravesado por la decisión de “nunca más”. Este año, uno ha tenido la sensación de que si apareciera un liderazgo bestial, tendría sus bases en esa gente que tiene mucho y no quiere perderlo, o en los que tienen muy poco, quizá un freezer y un auto, o una casa propia y un plazo fijo en el banco, y sin embargo arengan la muerte de los que tienen menos que ellos.
Si se me permite, quisiera dedicar esta columna de fin de año a las Madres y a las Abuelas, por muchas razones. Pero entre ellas, la más firme y convencida es el agradecimiento por haber tramitado su dolor con lucha, y no con venganza. Por haber pedido siempre justicia, y haberse avenido a la mala, la poca, la lenta justicia que obtuvieron. Por haber estado dispuestas siempre a ofrecer a sus victimarios las garantías que sus hijos y sus nietos no tuvieron. Porque a pesar de sus diferencias y de sus líneas internas, siempre todas se pararon allí, en ese escalón que separa la civilización de la barbarie. Y porque en este país que aún conserva su horrible pulsión hacia la muerte, ellas la saltaron, se sobrepusieron, la reciclaron, la gestionaron hacia la vida. Porque son parte de lo mejor que somos, y somos peores si lo olvidamos.
martes, 22 de diciembre de 2009
El loro que canta la marchita
Siempre me contaba mi abuelo que en tiempos de la Fusiladora, había en un hotel de pasajeros de San TElmo un lorito que cantaba la marchita peronista, para espanto de quienes no querían atraer la atención de la cana.
Este es el lorito en cuestión, muchos años después.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Ey! Ser facho está re in!

Siempre ví en Micky Vainilla a un Macri mirandoso. La nueva campaña vial del Gobierno de la Ciudad confirma la idea que tienen los muchachos del PRO de los ciudadanos de la ciudad: blancos, conservadores, con cara de boludos. Clase media alta, que dicen "Ey! Pisar caca no trae buena suerte!", en lugar de decir las cosas como son: "Viej@ put@, si te compras un labrador para tenerlo en un dos ambientes, levanta ese kilo de mierda blanda que acaba de dejar en la rampa para discapacitados, o andate a la puta que te re mil parió!".
domingo, 20 de diciembre de 2009
viernes, 18 de diciembre de 2009
Hay que hacer oomo España

Mientras en nuestro país se mueren miles de mujeres por realizarse abortos clandestinos, en el resto del mundo sigue avanzando imparable la implementación de medidas para evitar esto, dejando caer barreras e hipocresías históricas.
Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda, Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Inglaterra, Israel... ¿son todos países inmorales, blasfemos, decadentes? Pues para un pequeñísimo grupo de fanáticos, lo son, como que hay Dios. En todo el mundo hay grupos de ultra fanáticos que persigue a quienes militan por conseguir educación sexual para no abortar, y aborto legal para no morir. En nuestro país son pocos y no representan a nadie, pues nadie los vota ni los elige. Carecen de soporte legal de una institución. Aclaro (antes de que vengan los comentarios) que no considero que las instituciones religiosas que dicen representar sean democráticas y por lo tanto, no son representativas. Nadie elige a los curas, obispos y cardenales. Simplemente, acepta mansamente el orden milenario. Algunos - como quien escribe estas líneas - tampoco eligió ser bautizado y grandes líos encuentra para revertir esa situación.
Aquel país que nos impuso, so pena de muerte, la religión católica es hoy un país libre de prejuicios a la hora de planear políticas públicas. Hablo de España: la ley de despenalización del aborto ha pasado la cámara de diputados, y se espera que no tenga mayores obstáculos en el Senado.
Mientras tanto, acá seguimos estancados con dirigentes políticos o demasiado fanáticos como para contradecir a nuestra ultra-vernácula Iglesia, o demasiado empantanados como para sumarse un frente de conflicto. La cuestión es que teniendo más muertes que en España, sin tener un servicio de salud tan eficiente, no podemos impulsar estas reformas que muchas vidas podrían salvar.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Amenaza a Paraguay un golpe de Estado al estilo Honduras
Fernando Lugo, el obispo que asumió la presidencia de Paraguay el año pasado, avisó que ya trataron de voltearlo varias veces. La alianza electoral con el partido liberal - con la que llegó al poder - se derrumbó, y el vicepresidente (una suerte de Cobos en sus actitudes) ya está diciendo que se prepara para asumir.Página/12 del día de hoy transcribe una entrevista con Najeeb Amado, secretario general del Partido Comunista Paraguayo (PCP), y Ernesto Benítez, dirigente campesino, quienes estuvieron en Buenos Aires para advertir sobre lo que está pasando en el país vecino.
“En Paraguay se está tramando un golpe vía institucional desde diversas instancias del Estado, pero en particular desde el Parlamento, algo similar a lo que ocurrió en Honduras. El vicepresidente Franco es una de las cabezas visibles de la avanzada golpista, y la forma que podría adquirir el golpe es la de un juicio político”, explicaron Amado y Benítez.
–¿Bajo qué argumentos?
A.: –Básicamente tres. Primero está el secuestro del ganadero Fidel Zavala que, desaparecido desde hace sesenta días, tiene a toda la vieja oligarquía civil y militar clamando que la responsabilidad es de una supuesta guerrilla llamada Ejército del Pueblo Paraguayo. Luego, desde el Parlamento están tratando de montar un supuesto caso de corrupción contra Lugo por la compra de unas tierras para repartir entre familias campesinas. Y, por último, claro, los casos de paternidad.
–¿Con qué apoyos cuenta Lugo en el Poder Legislativo?
B.: –(se miran entre sí) En el Senado, le responden dos senadores sobre 45. Y en Diputados, en una buena sesión, dos diputados apoyan al presidente.
–La reforma agraria fue una de las principales banderas de la campaña del presidente. ¿Se avanzó en algo en el reparto de tierras?
B.: –En nada. Presentar un proyecto de expropiación en el Parlamento sería una causal de juicio político inmediato.
–Da la sensación de que el gobierno de Lugo está institucionalmente paralizado. Si no puede hacer nada, ¿cuál sería la necesidad de derrocarlo?
B.: –El crecimiento de los movimientos sociales se tornó muy grande para las viejas oligarquías.
A.: –En Paraguay se dio un cambio fundamental, y es el cambio del sujeto político. Si bien no se pudo avanzar con grandes reformas, las antiguas camarillas ligadas al Partido Colorado y al Partido Liberal no pueden soportar que los movimientos sociales estén accediendo al control de ciertos resortes del Estado.
–¿Cuál es la actitud de las fuerzas armadas?
B.: –A pesar de haber descabezado a la cúpula hace algunas semanas, el presidente lo dijo claro: sigue habiendo bolsones golpistas en las tres armas.
–¿Qué rol están jugando los medios?
A.: –Son una parte esencial en el esfuerzo desestabilizador, con el diario ABC Color a la cabeza.
–¿Qué puede hacer Lugo para revertir esta situación?
A.: –Jugar más a fondo y decidirse por los movimientos sociales. Los partidos tradicionales ya le demostraron que, llegado el momento, lo abandonan.
B.: –Pero la fuerza del pueblo es tremenda.
viernes, 11 de diciembre de 2009
De cuando rochos y ratis afanaban juntos
Nos van a matar a todos. Es lo que dicen muchos de los consultados sobre la inseguridad a las cámaras de TV, todos los días. Sean o no víctimas de la violencia.Cada vez hay, sin embargo, menos segundos de aire para especialistas en delincuencia. ¿Se extinguieron los delincuentes, los chorros? ¿Fueron reemplazados por la inseguridad? A veces da la impresión de que fuera así: de que antes había chorros, y ahora hay inseguridad.
Hace poco leí la denuncia de un oficial de policía en un diario, donde decía que muchos pibes laburaban para la bonaerense a cambio de dosis de paco. Que les liberaban zonas para que salieran a afanar. En los últimos años, alguna que otra purga - tanto entre patanegras como federicos - tuvo por fin cortar lazos entre esas fuerzas y los desarmaderos de autos. Y sin ir más lejos, el Fino Palacios fue echado de la fuerza cuando la SIDE lo escrachó cuando llamó a un reducidor de autos para comprar una camioneta robada. Eran viejos amigos.
Este libro aviva a los giles que piensan que "antes no pasaban estas cosas". Minga, antes sí que pasaban. Y - digo, de pronto, me parece - antes la sociedad tenía menos poder que hoy para llevar a la justicia a los asesinos amparados por las instituciones.
Si no me creen, lean este libro de Canaletti y Barbano cuya tapa ilustra este post. Se llama "Todos mataron" y cuenta la historia del germen de la Triple A de López Rega, 15 años antes de que El Brujo fuera el hombre poderoso del tercer peronismo. El libro cuenta la historia de Morales, Almirón y Farqhuason antes de ser custodios de Isabel Martínez, cuando eran policías corruptos de la división Robos y Hurtos ("errehache") y manejaban una banda de mejicanos que robaban cargamentos a contrabandistas como Villita o El Turco SImón.
El libro chorrea más sangre que un churrasco vuelta y vuelta, y por momentos está bien escrito. El título que le eligieron es horrible, y recuerda la saga de títulos horribles que eligió el Tata Yofré para su saga: "Nadie fue", "Fuimos todos", "Fuimos algunos" y - de próxima salida, "No fuimos ningunos".
Sin embargo, y a pesar del intencionado gorilismo de la tapa, el libro es atrapante. Basta leerlo para ver que antes - con o sin dictadura - también ocurrían crímenes horrendos, justificados por guita y motivaciones personales. Vendettas y ajustes de cuentas sobran en las páginas de esta ¿novela? que se lee como si fuera resultado de las confesiones de alguno de los que quedaron vivos de esa banda. ¿Podrá ser? No es una investigación periodística, por el estilo con el que está escrito. Y tampoco es una novela de ficción, porque relata hechos reales que conmovieron al país allá por los 60`s. ¿Entonces? ¿Será que la gran cantidad de detalles fue contada a sus autores por algún protagonista de los hechos, a cambio de un paso benébolo - sino desapercibido - a la historia?
Si Morales murió, Almirón también. ¿Quién quedó? El único vivo de esa banda actualmente descansa tranquilo en su casa del barrio de San Cristóbal, mientras la causa AAA duerme en un cajón gracias a que el Juez está muy ocupado con el Macrigate. La película documental que Telefé mandó a hacer a Cuatro Cabezas también duerme en un cajón, ya que después de casi cuatro años sigue inédita. El poli que conoce la historia con el lujo de detalles que estos periodistas de Clarín escribieron en sus páginas, no aparece en la historia que narra el libro. A pesar de que aparece en la tapa, paradito entre Morales y Almirón.
viernes, 4 de diciembre de 2009
¡Lloren chicos, lloren!
Mientras en Argentina se armó un gran revuelo por la despenalización del consumo personal de porro, en Nepal un viajante español quedó como loco al encontrar que al costado no está Fito Páez, sino que hay tantas flores de marihuana que se puede hacer una montaña con ellas.
Yo no fumo, absolutamente nada. Pero sé que este video traerá esperanza a quienes lo hacen.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Ahora dicen que el libro de Pablo Llonto no tiene desperdicio
Acabo de terminar el libro de Pablo Llonto, La Noble Ernestina: el misterio de la mujer más poderosa de la Argentina, publicado por los amigos de EDitorial Punto de Encuentro.Es realmente un libro obligado para cualquier persona pensante. Escrito desde la subjetividad de un periodista que trabajó en Clarín, fue delegado sindical, luchó durante años por su reincorporación y perdió a su querida compañera en el camino, este libro guarda mucha información, fruto de una investigación de años.
Conocer el carácter de "La Viuda" y sus halcones es echar un vistazo a la decadencia del oficio en los últimos años: el gran diario argentino es pura marca y flexibilización laboral, monopolio y garrote vil para quien se atreva a marcar la falta ética y legal.
Pero por sobre todo, este libro cuenta con mucha (y muy buena) información acerca de la causa que tiene abierta la viuda de Noble por la apropiación ilegal del chico y la chica que se dicen sus hijos. Al conocer los detalles de la causa cualquiera se da cuenta que el poder de coersión que tiene el Grupo le garantiza a su dueña un estado preferencial ante la Ley.
Está por verse, con la nueva ley que posibilita la extracción forzoza de ADN de prendas íntimas o peines, si sus hijos son hijos de desaparecidos, como lo viene planteando Abuelas de Plaza de Mayo (desde hace poco, querellante en la causa) y como lo confiesan algunas personas que conocieron en su momento los detalles de la extracción de esos chicos a sus familias.