
Mientras en nuestro país se mueren miles de mujeres por realizarse abortos clandestinos, en el resto del mundo sigue avanzando imparable la implementación de medidas para evitar esto, dejando caer barreras e hipocresías históricas.
Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda, Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Inglaterra, Israel... ¿son todos países inmorales, blasfemos, decadentes? Pues para un pequeñísimo grupo de fanáticos, lo son, como que hay Dios. En todo el mundo hay grupos de ultra fanáticos que persigue a quienes militan por conseguir educación sexual para no abortar, y aborto legal para no morir. En nuestro país son pocos y no representan a nadie, pues nadie los vota ni los elige. Carecen de soporte legal de una institución. Aclaro (antes de que vengan los comentarios) que no considero que las instituciones religiosas que dicen representar sean democráticas y por lo tanto, no son representativas. Nadie elige a los curas, obispos y cardenales. Simplemente, acepta mansamente el orden milenario. Algunos - como quien escribe estas líneas - tampoco eligió ser bautizado y grandes líos encuentra para revertir esa situación.
Aquel país que nos impuso, so pena de muerte, la religión católica es hoy un país libre de prejuicios a la hora de planear políticas públicas. Hablo de España: la ley de despenalización del aborto ha pasado la cámara de diputados, y se espera que no tenga mayores obstáculos en el Senado.
Mientras tanto, acá seguimos estancados con dirigentes políticos o demasiado fanáticos como para contradecir a nuestra ultra-vernácula Iglesia, o demasiado empantanados como para sumarse un frente de conflicto. La cuestión es que teniendo más muertes que en España, sin tener un servicio de salud tan eficiente, no podemos impulsar estas reformas que muchas vidas podrían salvar.
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