Que los muertos votan no es una novedad. Pero quisiera saber por qué mi abuelo sigue votando.
Al menos, el registro nacional de las personas así lo desea, porque está totalmente habilitado para hacerlo en la mesa 3858 de la Escuela N22 Carlos Benielli, en Sánchez de Bustamante 260, en el porteño barrio de Almagro.
Mi abuelo era un afiliado histórico del Partido Justicialista. Una vez, revolviendo entre sus libros, me topé para mi sorpresa con el carnet de afiliado emitido en 1947. Uno de los mandamientos peronistas decía: Primero Perón, después el movimiento, y terceros los hombres.
Que el Movimiento esté antes que los hombres, no es motivo para no dar a mi abuelo de baja del Registro Nacional de las Personas.
¿Qué gana el Partido Justicialista con mantenerlo anotado? Aunque todavía no investigué nada, ni fui al Colegio Nacional Electoral a hacer la denuncia, sospecho que el partido usará a mi abuelo para conseguir avales y cosas por el estilo.
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